El fenómeno de El Niño altera los patrones atmosféricos y eleva la temperatura de las aguas del océano Pacífico tropical central y oriental. En los países que dependen de sus ríos, puede provocar sequías que reducen los caudales de los embalses y limitan la producción hidroeléctrica. Durante el episodio de 2023-2024, Colombia registró reservas hídricas inferiores al 30% de su promedio para abril de 2024, lo que casi duplicó la demanda de gas natural del sector eléctrico para compensar el déficit mediante centrales térmicas. En otras zonas, las lluvias excesivas también pueden causar inundaciones y daños a la infraestructura, como ocurrió en 2017 con el cierre de la planta hidroeléctrica Callahuanca, en Perú.